sábado, 17 de noviembre de 2018

Santoral cisterciense: 19 de noviembre


Santa Matilde, virgen
Matilde Hackeborn.JPG


fecha: 19 de noviembre
n.: c. 1241 - †: 1298 - país: Alemania
canonización: culto local
hagiografía: «Vidas de los santos de A. Butler», Herbert Thurston, SI
Elogio: En el monasterio de Helfta, en Sajonia, santa Matilde, virgen, que fue mujer de exquisita doctrina y humildad, ilustrada con el don celeste de la contemplación mística.
Hacia 1248, cuando Matilde tenía siete años, sus padres la confiaron a las religiosas de Rossdorf, quienes poco después eligieron abadesa a su hermana, Gertrudis von Hackeborn, a quien no debe confundirse con santa Gertrudis la Magna. Matilde tomó el hábito en Rossdorf, fue cantora del convento y ejerció el cargo de maestra de las niñas que se educaban allí. En 1258, las religiosas de Rossdorf se trasladaron a un monasterio de Helfta, en Sajonia, de donde era originaria la noble familia de Matilde. Tres años más tarde fue enviada allí por su familia la que fue después santa Gertrudis -que entonces sólo tenía cinco años-, y la superiora la confió al cuidado de santa Matilde. Pronto, las dos santas empezaron a unirse con los lazos del afecto.
Santa Matilde, que era quince años mayor que santa Gertrudis y cantaba como «un jilguero de Cristo», era también un alma mística. A los cincuenta años, se enteró de que su discípula había ido anotando cuidadosamente todas sus enseñanzas y cuanto oía contar sobre sus experiencias. Matilde se alarmó al saberlo; pero el Señor le comunicó que Él mismo había inspirado a Gertrudis el deseo de poner por escrito esos datos. Con ello, se serenó santa Matilde y aun corrigió personalmente el manuscrito. Se trata de la obra titulada «Libro de la Gracia Especial», o «Revelaciones de Santa Matilde». Siete años más tarde, el 19 de noviembre de 1298, Cristo llamó a Sí a santa Matilde; «ella le ofreció su corazón y lo introdujo en el Suyo. Nuestro Señor tocó el corazón de Matilde con el suyo y le dio la gloria eterna, donde esperamos que con su intercesión nos alcanzará muchas gracias». Santa Matilde no ha sido nunca canonizada formalmente, pero se ha concedido su fiesta a muchos conventos de religiosas benedictinas. Algunos autores la identifican con la «Donna Matelda» del Purgatorio de Dante (cantos 27 y 28).
En la actualidad, el pueblo cristiano conoce sobre todo a estas santa Matilde y a santa Gertrudis por una serie de oraciones que se les atribuyen. Fueron publicadas por primera vez en Colonia, a fines del siglo XVII. Sin meternos a juzgar el mérito de esas oraciones, lo cierto es que no fueron compuestas por Gertrudis y Matilde. Dom Castel fue el primero que publicó en francés una serie de plegarias entresacadas de las obras genuinas de ambas santas.
Las únicas fuentes sobre la vida de santa Matilde son sus propios escritos. La primera edición completa y aceptable fue hecha por los benedictinos de Solesmes, con el título de Revelationes Gertrudianae et Mechtildianae (1875), pero sin distinguir claramente las diversas obras. Hay también algunos datos en el Liber specialis gratiae, que se refiere sobre todo a santa Matilde y se hallan en el Iibro segundo de las Revelationes de santa Gertrudis.
El presente artículo recoge lo que en el artículo y la bibliografía del Butler-Guinea del 16 de noviembre se refiere a santa Matilde, ya que por la especial unión que vivieron ella y santa Gertrudis, el hagiógrafo las trató conjuntamente. El «Libro de la Gracia Especial» fue editado recientemente (2007) en castellano por Ediciones Monte Carmelo. SS. Benedicto XVI dedica su catequesis del 29 de septiembre de 2010 a la figura de santa Matilde.

Santoral cisterciense: 16 de noviembre


Santa Gertrudis la Magna, virgen.
Resultado de imagen de Gertrudis de Helfta
fecha: 16 de noviembre
n.: 1256 - †: 1302 - país: Alemania
otras formas del nombre: Gertrude de Helfta
canonización: 
C: Clemente XII 1677 (canonización no formal)
hagiografía: «Vidas de los santos de A. Butler», Herbert Thurston, SI
Elogio: Santa Gertrudis, llamada «Magna», virgen, que entregada desde su infancia, con mucho fervor y decisión, a la soledad y al estudio de las letras, y convertida totalmente a Dios, ingresó en el monasterio cisterciense de Helfta, cerca de Eisleben, en Sajonia, donde progresó de modo admirable por el camino de perfección, consagrándose a la oración y contemplación de Cristo crucificado. Falleció el día diecisiete.
Patronazgos: patrona de Perú, de las Antillas, y de las monjas.
En 1258, las religiosas de Rossdorf, entre las que se encontraba santa Matilde, se trasladaron a un monasterio de Helfta, en Sajonia, de donde era originaria la noble familia de los Hackeborn; allí fue abadesa Gertrudis von Hackeborn, hermana de santa Matilde, y que no debe ser confundida con nuestra santa de hoy, que no fue abadesa. Tres años más tarde de la fundación, santa Gertrudis, que entonces tenía cinco, fue enviada a educarse con las religiosas. Nada sabemos acerca de sus padres ni del sitio en que nació. La superiora la confió al cuidado de santa Matilde y, pronto, las dos santas empezaron a unirse con los lazos del afecto. Gertrudis, que era muy atractiva e inteligente, llegó a ser una buena latinista. Con el tiempo, tomó el hábito en ese convento, del que probablemente no había salido desde la niñez.
A eso de los veintiséis años, santa Gertrudís tuvo la primera de las revelaciones que la hicieron famosa: cuando iba a acostarse, le pareció ver al Señor en forma de joven. «Aunque sabía yo que me hallaba en el dormitorio, me parecía que me encontraba en el rincón del coro donde solía hacer mis tibias oraciones y oí estas palabras: 'Yo te salvaré y te libraré. No Temas'. Cuando el Señor dijo esto, extendió su mano fina y delicada hasta tocar la mía, como para confirmar su promesa y prosiguió: 'Has mordido el polvo con mis enemigos y has tratado de extraer miel de las espinas. Vuélvete ahora a Mí, y mis delicias divinas serán para ti como vino'.» Entonces se interpuso un seto de espinos entre los dos. Pero Gertrudis se sintió como arrebatada por los aires y se encontró al lado del Señor: «Entonces vi en la mano que poco antes se me había dado como prenda, las joyas radiantes que anularon la pena de muerte que se cernía sobre nosotros.» Tal fue la experiencia de Gertrudis; tal fue lo que podría llamarse su «conversión», a pesar de que se trataba del alma más pura e inocente. A partir de entonces, se entregó con plena conciencia y toda deliberación a la conquista de la perfección y de la unión con Dios.
Hasta entonces, los estudios profanos habían sido sus delicias; en adelante, se dedicó a estudiar la Biblia y los escritos de los Padres, sobre todo de san Agustín y de san Bernardo, quien había muerto no hacía mucho tiempo. En otras palabras, «del estudio de la gramática pasó al de la teología»; y sus escritos muestran claramente la influencia de la liturgia y de sus lecturas privadas. Exteriormente, la vida de santa Gertrudis fue como la de tantas otras contemplativas, es decir, poco pintoresca. Sabemos que solía copiar pasajes de la Sagrada Escritura y componer pequeños comentarios para sus hermanas en religión, y que se distinguía por su caridad para con los difuntos y por su libertad de espíritu. El mejor ejemplo de esto último es su reacción ante las muertes súbitas e inesperadas. «Deseo con toda el alma tener el consuelo de recibir los últimos sacramentos, que dan la salud; sin embargo, la mejor preparación para la muerte es tener presente que Dios escoge la hora. Estoy absolutamente cierta de que, ya sea que tenga una muerte súbita o prevista, no me faltará la misericordia del Señor, sin la cual no podría salvarme en ninguno de los dos casos».
Después de la primera revelación, Gertrudis siguió viendo al Señor «veladamente», a la hora de la comunión, hasta la víspera de la Anunciación. Ese día, el Señor la visitó en la capilla durante los oficios de la mañana y, «desde entonces, me concedió un conocimiento más claro de Él, de suerte que empecé a corregirme de mis faltas mucho más por la dulzura de Su amor que por temor de su justa cólera». Los cinco libros del «Heraldo de la amorosa bondad de Dios» (comúnmente llamados «Revelaciones de Santa Gertrudis»), de los que la santa sólo escribió el segundo, contienen una serie de visiones, comunicaciones y experiencias místicas, que han sido ratificadas por muchos místicos y teólogos distinguidos. La santa habla de un rayo de luz, como una flecha, que procedía de la herida del costado de un crucifijo. Cuenta también que su alma, derretida como la cera, se aplicó al pecho del Señor como para recibir la impresión de un sello y alude a un matrimonio espiritual en el que su alma fue como absorbida por el corazón de Jesús. Pero «la adversidad es el anillo espiritual que sella los esponsales con Dios». Santa Gertrudis se adelantó a su tiempo en ciertos puntos, como la comunión frecuente, la devoción a san José y la devoción al Sagrado Corazón. Con frecuencia hablaba del Sagrado Corazón con santa Matilde y se cuenta que en dos visiones diferentes reclinó la cabeza sobre el pecho del Señor y oyó los latidos de su corazón.
En la actualidad, el pueblo cristiano conoce sobre todo a estas santa Matilde y a santa Gertrudis por una serie de oraciones que se les atribuyen. Fueron publicadas por primera vez en Colonia, a fines del siglo XVII. Sin meternos a juzgar el mérito de esas oraciones, lo cierto es que no fueron compuestas por Gertrudis y Matilde. Dom Castel fue el primero que publicó en francés una serie de plegarias entresacadas de las obras genuinas de ambas santas; el canónigo Juan Gray las tradujo al inglés en 1927. Alban Butler, refiriéndose al libro de santa Gertrudis, dice que es «probablemente, después de las obras de santa Teresa, el escrito más útil que una mujer ha dado a la Iglesia para alimentar la piedad en el estado contemplativo». Santa Gertrudis murió el 17 de noviembre de 1301 o 1302, alrededor de los cuarenta y cinco años, al cabo de diez años de penosas enfermedades. Aunque no fue canonizada formalmente, Inocencio XI introdujo su nombre en el Martirologio Romano en 1677. Clemente XII ordenó que se celebrase su fiesta en toda la Iglesia de Occidente, lo que equivale en los hechos a una canonización. Tanto los benedictinos como los cistercienses aseguran que el monasterio de Helfta pertenecía a sus respectivas órdenes y veneran especialmente a santa Gertrudis.
Las únicas fuentes sobre la vida de santa Gertrudis son sus propios escritos. La primera edición completa y aceptable fue hecha por los benedictinos de Solesmes, con el título de Revelationes Gertrudianae et Mechtildianae (1875), pero sin distinguir claramente las diversas obras. El Legatus divinae pietatis, se divide en cinco libros: el libro segundo fue ciertamente escrito por santa Gertrudis; los libros tercero, cuarto y quinto fueron compuestos bajo su dirección; el libro primero fue escrito por los amigos íntimos de la santa, después de su muerte. Esa obra es la principal fuente sobre la vida de Gertrudis, de la que sabemos muy poco; pero hay también algunos datos en el Liber specialis gratiae, que se refiere sobre todo a santa Matilde y se halla en el Iibro segundo de las Revelationes. La biografía inglesa de Dom G. Dolan, St Gertrude the Great (1912) es excelente, así como la obra francesa de G. Ledos (1901). E. Michel estudió con acierto la influencia de santa Gertrudis en el sentimiento religioso de su época, en Geschichte des deutschen Volkes vom dreizehnten Jahrhundert, vol. III, pp. 174-211. Se han escrito muchos libros y artículos sobre la devoción que santa Gertrudis profesaba al Sagrado Corazón, adelantándose a su tiempo. Véase, por ejemplo, A. Hamon, Histoire de la devotion au Sacre Coeur, vol. II; U. Berliére, La dévotion au Sacre Coeur dans l'Ordre de St Benoit (1920).
El presente artículo recoge lo que en el artículo y la bibliografía del Butler-Guinea del 16 de noviembre se refiere a santa Gertrudis, ya que por la especial unión que vivieron ella y santa Matilde, y lo poco que conocemos de esta última, el hagiógrafo las trató conjuntamente. En el artículo sobre santa Matilde pondremos el resto del escrito. SS. Benedicto XVI dedica su catequesis del 6 de octubre de 2010 a la figura de Gertrudis la Magna.
fuente: El Testigo Fiel: http://www.eltestigofiel.org/index.php?idu=sn_4188

sábado, 10 de noviembre de 2018

Vigilia de oración por las vocaciones: 9 de noviembre de 2018

Una noche más, nos hemos acercado al monasterio, para acompañar a la comunidad en algo tan hermoso como es, rogar al Padre que mande obreros a su mies.










                                          


sábado, 3 de noviembre de 2018

Profesión solemne de la hna. Pilar: 1 de noviembre de 2018

Este 1 de noviembre, además de celebrar la solemnidad de "Todos los santos", hemos vivido un día de emociones y de alegría en la comunidad de La Palma. Nuestra hermana Pilar ha hecho su profesión solemne, y la hemos querido acompañar, junto con las demás hermanas, su "numerosa" familia y el resto de amigos que se han acercado al monasterio para compartir con ella este importantísimo y esperado momento. 

¡Enhorabuena Pilar! 


domingo, 28 de octubre de 2018

Cuarto aniversario de la fraternidad.

Esta semana hemos celebrado el cuarto aniversario de nuestra fraternidad. Hemos estado recordando cómo llegamos todos hasta aquí, hasta este monasterio, hasta esta comunidad que nos abrió las puertas de su casa, y de sus corazones. Hemos llorado de alegría, porque verdaderamente "¡el Señor ha estado grande con nosotros, y estamos alegres!". Un salmo muy apropiado para este día, ¿verdad hermanos?, ¿verdad Estrella?.
Ha sido un día entrañable para todos, y especialmente entrañable ha sido el encuentro que hemos tenido, por la tarde, con las hermanas de la comunidad. El bizcocho de Paco, buenísimo; el licor de café de las hermanas, espectacular; y la compañía... La compañía me deja sin palabras, y puede que sea lo mejor, porque con cualquier palabra que me aventurara a describirla, me quedaría corta. Hemos dado gracias a Dios todos juntos con este canto que os dejo aquí, y que nos han dedicado las hermanas, y ahora soy yo la que os doy las gracias a todos por formar parte de mi vida y de mi ser.


viernes, 28 de septiembre de 2018

Siervas de los corazones traspasados de Jesús y María: "No tengan miedo de ser los santos y apóstoles del tercer milenio" Madre Adela Galindo, SCTJM


     La hna. María Victoria nos ha pedido que veamos este vídeo antes de empezar el nuevo curso. Os lo dejo aquí para que lo vayáis viendo. Recordad que la primera reunión de la fraternidad es el día 13 de octubre.

viernes, 14 de septiembre de 2018

Santoral cisterciense: 17 de septiembre.


17 de septiembre. 
SAN MARTÍN DE HINOJOSA, 
obispo cisterciense. Memoria libre.



Martirologio Romano: En el monasterio de Santa María de Huerta, en la región hispánica de Castilla, tránsito de san Martín, llamado el Sacerdote, que, siendo abad cisterciense, fue ordenado obispo de Sigüenza y se esforzó por reformar el clero, retirándose, finalmente, a su propio monasterio.
(Deza, c. 1140 - Sotoca de Tajo, 16 de septiembre de 1213)

Miembro de la noble familia castellana de los Hinojosa, había nacido en tierras de Soria. Su familia lo dedicó a Dios, en la Orden del Cister, en 1158, en el monasterio, fundado por sus padres, de Santa María de Cántabos; en este lugar realizó su noviciado y primeros años de profeso. En 1164, fue nombrado primer abad de la abadía de Santa María de Huerta (Soria), donde se había trasladado la comunidad de Cántabos. Siguió con atención las campañas de Alfonso VIII en la reconquista de España frente a los moros (el rey entregó muchas donaciones al monasterio), especialmente en la conquista de Cuenca en 1177. Desde 1166 a 1186, el monasterio alcanzó el cenit de su grandeza, bajo su dirección. Tuvo que enfrentarse al Concejo de Soria, que se quiso apropiar indebidamente del monasterio de Cántabos.
En el 1185, fue elegido obispo de Sigüenza. Durante siete años caminó de pueblo en pueblo, consolando a los pobres, repartiendo el pan y la gracia con todos los fieles. Defendió los intereses de la Iglesia, se sentó en los concilios y pasó por la diócesis haciendo el bien. Más de una vez se vio en la precisión de mostrar su fortaleza y valentía ante los desmanes de los seglares, la indisciplina de los clérigos y la rapiña de algunos desalmados.
En 1192, renunció al cargo para volver a ser un simple monje y se retiró al monasterio de Huerta. Junto con el rey Alfonso VIII, fue el fundador del monasterio cisterciense femenino del Real Monasterio de Las Huelgas de Burgos. Alguien escribió estas letras: "El obispo Martín, escudo de la fe y margarita de todas las virtudes, descansa aquí, libre de toda mancha de vicio. Desde niño entró en el claustro, sediento de silencio, y Dios le adornó con la claridad de su gloria". En su larga vida se distinguió por una entrega generosa a Dios, buscando en la vida cisterciense contemplativa y en la vivencia de su fe. Destacó por su capacidad de amistad con toda clase de personas de distinto rango social, la gente del pueblo sintió una gran veneración por él. En su vida se dedicó especialmente a los pobres y a ser instrumento de paz y concordia con los que convivió. Murió en Sotoca cuando regresaba de una visita al monasterio alcarreño y cisterciense de Ovila.
Debido a una leyenda de una cabeza que presentaron unos ángeles al cabildo de Sigüenza, se le relacionó con un tal san Sacerdote, con cuyo nombre se le viene tributando culto el 5 de mayo.



martes, 11 de septiembre de 2018

Santoral cisterciense: 12 de septiembre.


12 de septiembre. 
SAN PEDRO DE TARENTASIA, obispo cisterciense. Memoria libre.


San Pedro de Tarentaise, una de las glorias de la orden cisterciense, nació cerca de Vienne, en la provincia francesa del Delfinado. Desde joven, dio pruebas de una memoria extraordinaria y de gran inclinación a los estudios religiosos y, a los veinte años, entró en la abadía de Bonnevaux. Con gran celo, abrazó la austeridad de la regla y edificó a cuantos le trataron, por su caridad, humildad y modestia. Al cabo de algún tiempo, su padre y sus dos hermanos ingresaron también en Bonnevaux, en tanto que su madre y su única hermana tomaron el hábito en un convento cisterciense de los alrededores. Además de esos miembros de la humilde familia de san Pedro, muchos nobles abrazaron también la vida religiosa en Bonnevaux, movidos por el ejemplo del santo. Todavía no cumplía éste los treinta años, cuando fue elegido superior del nuevo convento de Tamié, en las solitarias montañas de Tarentaise. Dicho convento quedaba sobre la principal ruta que unía entonces la Saboya con Ginebra, de suerte que los monjes podían prestar inapreciables servicios a los viajeros. Con la ayuda de Amadeo III, conde de Saboya, que le tenía en gran estima, el santo fundó un hospital para los enfermos y forasteros, en el que asistía personalmente a sus huéspedes.
En 1142, san Pedro fue elegido arzobispo de Tarentaise. San Bernardo, con el capítulo general de su orden, le obligó a aceptar el cargo, muy contra su voluntad. El nuevo arzobispo encontró su arquidiócesis en un estado lamentable, debido principalmente a los excesos de su predecesor, que había sido depuesto. Las parroquias se hallaban en manos de los laicos, no se atendía a los pobres, y el clero, en vez de oponer un dique a la injusticia, la promovía más con su mal ejemplo. San Pedro sustituyó a los sacerdotes de la catedral, que eran indisciplinados y negligentes, por los canónigos regulares de San Agustín y el Capítulo empezó muy pronto a dar ejemplo de regularidad. San Pedro visitaba constantemente su diócesis, recuperó las propiedades confiscadas, destinó a los mejores sacerdotes a las parroquias, fundó instituciones para la educación de la juventud y el socorro de los pobres y promovió la celebración de los divinos oficios en todas las iglesias. El autor de su biografía, que le acompañó en todos sus viajes de aquella época, da testimonio de las numerosas curaciones que obró el santo y de las multiplicaciones de pan que realizó en los períodos de carestía.
Molesto al verse honrado por sus milagros y deseoso de volver a la soledad del monasterio, san Pedro empezó a pensar en el claustro; en 1155, después de trece años de gobierno de su diócesis, desapareció sin dejar huellas. En realidad, se había retirado a una lejana abadía cisterciense de Suiza, donde los monjes no le conocían y le aceptaron como hermano lego. El pueblo de Tarentaise se afligió mucho al saber la noticia de la desaparición de su arzobispo y le buscó en los monasterios de las provincias vecinas, pero no logró descubrirle sino hasta un año más tarde. Cuando los superiores de san Pedro supieron quién era, le obligaron a volver a su sede, donde el pueblo le recibió jubilosamente. El santo desempeñó su oficio con mayor celo que nunca. Su primera preocupación eran los pobres; en dos ocasiones regaló su hábito, en lo más crudo del invierno, con riesgo de su vida. Reconstruyó el albergue del «Pequeño San Bernardo» y construyó otros albergues en los Alpes. También instituyó la costumbre, que se conservó hasta poco después de la Revolución Francesa, de distribuir gratuitamente pan y sopa en los meses anteriores a la cosecha, cuando la comida escaseaba en su abrupta diócesis. El pueblo bautizó esta costumbre con el nombre de «el pan de mayo».
San Pedro conservó siempre el hábito cisterciense y vivió con la austeridad de un monje; pero suplía el trabajo manual con el desempeño de las funciones espirituales de su oficio. Él, que era un hombre de paz, poseía un don singular para reconciliar a los más implacables enemigos, de suerte que en más de una ocasión logró evitar el derramamiento de sangre. Pero, sobre todo, consagró sus esfuerzos políticos a apoyar al legítimo papa, Alejandro III, contra el antipapa Víctor, al que sostenía, a su vez, Federico Barbarroja. En una época, el arzobispo de Tarentaise fue prácticamente el único súbdito del emperador que se atrevió a oponerse abiertamente al antipapa, pero pronto se le unió toda la Orden del Císter. En defensa de los derechos del papa legítimo, Pedro predicó en las provincias francesas de Alsacia, Lorena, Borgoña y en muchas regiones de Italia. A la elocuencia de su palabra, se añadía el prestigio de sus milagros. El santo habló también, valientemente, en varios sínodos y en la misma presencia del emperador. Este último admiraba tanto su santidad y su valor, que le permitió expresarse con una libertad que no habría soportado en ningún otro.
Dios no quiso que el santo muriese en su diócesis. Su fama de hábil pacificador movió a Alejandro III a enviarle para tratar de negociar la reconciliación entre Luis VII de Francia y Enrique II de Inglaterra. Aunque era ya bastante anciano, el santo partió al punto y predicó durante todo el viaje. Cerca de Chaumont de Vexin, donde se hallaba instalada la corte, se entrevistó con Luis VII y con el rebelde heredero al trono de Inglaterra, el príncipe Enrique. Este último descendió del caballo para recibir la bendición de San Pedro y pidió respetuosamente permiso de besar la vieja capa del arzobispo. El rey de Inglaterra, que le recibió en Chaumont y en Gisors, le prodigó toda clase de honores. Sin embargo, la paz no se hizo sino hasta después de la muerte del santo. Cuando volvía a su diócesis, san Pedro cayó enfermo cerca de Besançon, y murió cuando le transportaban a la abadía de Bellevaux. Su canonización tuvo lugar en 1191.
La más importante y fidedigna de las fuentes sobre san Pedro es la biografía que el abad cisterciense de Hautecombe, Godofredo de Auxerre, escribió por orden del papa Lucio III. Puede verse dicha obra en Acta Sanctorum. Godofredo terminó esa biografía en 1185, es decir, menos de diez años después de la muerte del santo. Además, se menciona frecuentemente a san Pedro en la correspondencia, en las crónicas y en la literatura hagiográfica de la época. Aun Walter Map, que se expresaba de la Orden Cisterciense con la mayor acritud, habla en términos elogiosos de san Pedro de Tarentaise.
fuente: «Vidas de los santos de A. Butler», Herbert Thurston, SI

domingo, 9 de septiembre de 2018

Santoral cisterciense: 10 de septiembre.


10 de septiembre. 
BEATO OGLER, abad cisterciense. 
Memoria libre.

Martirologio Romano: En el monasterio de Locedio, en Vercelli, del Piamonte, beato Oglerio, abad de la Orden Cisterciense. (c.1136-1214).

Nació en Trino, Italia, probablemente en el seno de una familia potentada. En el 1148, asistió a la entrada de san Bernardo de Claraval en su pueblo, que acompañaba a 14 cardenales, al papa san Eugenio III (también él cisterciense) en su viaje de Asti a Vercelli, para la consagración de la basílica de Santa María la Mayor, por ello desde muy jovencito ingresó en la abadía cisterciense de Lucedio en el Piamonte. Alternó el estudio con el trabajo y tomó los votos en 1153 y en el 1161, fue ordenado sacerdote. Mortificaba su cuerpo con ayunos y penitencias, pero era manso con los demás, revelando, así, el carácter que le distinguirá toda su vida.

Acompañó a su abad Pedro, a restablecer la paz entre las ciudades del norte de Italia, por orden del papa Celestino III:  solucionaron las discusiones entre el obispo de Tortona y los Templarios. Del sucesor de Celestino III tuvieron el encargo de pacificar Parma y Piacenza (1200), reformar el importante monasterio de Bobbio y, con el obispo de Vercelli, la congregación de los Humillados de aquella ciudad. Solucionar las discordias entre los monjes y canónigos de San Ambrosio de Milán (1202) y entre el obispo de Génova y el Capítulo de su catedral (1203). Llevaron además la misión de una embajada a Armenia. Predicaron también la IV cruzada en Trino. Abad de Lucedio (1205-1214), sucediendo al abad Pedro. Ya en vida tuvo fama de taumaturgo.

En el 1210, Trino conquistó cierta autonomía y el emperador Otón IV concedió posesiones y privilegios al monasterio de Lucedio. Grande fue la caridad de los monjes que atendían los graneros de la abadía para socorrer a los necesitados. También Oglerio tuvo muchos encargos: por cuenta del marqués Guillermo “el Bueno” fue ante el emperador Corrado y el rey de Francia, Luis VII. En 1212, el papa Inocencio III lo nombró árbitro entre los canónigos de Casale y aquellos de Paciliano, al año siguiente tuvo la misión de restablecer los derechos de los cistercienses sobre el cenobio de Chortaiton, en Tesalónica, devastado por los sarracenos. El obispo de Novara le hizo reformar un monasterio femenino y solventar algunas controversias entre Lucedio y la ciudad de Vercelli.

Oglerio fue, ante todo, un excelente padre espiritual, en los años en los que bullía la herejía albigense. Quedan algunos escritos suyos, comentarios al “Evangelio de San Juan” y en defensa de la Inmaculada Concepción, el “Tratado sobre las excelencias de la Virgen Madre”, cuyo fin era impulsar la pureza en los monjes, su responsabilidad y su observancia escrupulosa de la regla. "No es el hábito blanco, la tonsura alta y el rosario grande lo que hacen a un buen monje. Es la conciencia transparente, el espíritu puro, el rechazo al egoísmo y el corazón ardiente por Cristo".

Según la leyenda, un día pasó por una ciudad de la Liguria, y alejó algunos espíritus malignos y por ello se le recordó como “terror de los espíritus inmundos”. Fue sepultado en el altar mayor del monasterio y después en la iglesia de Trino.

miércoles, 22 de agosto de 2018

San Bernardo 2018

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SAN BERNARDO DE CLARAVAL, Doctor de la Iglesia, a quién gustaba el “ SALMO 23”. Mencionado en la homilia por Capellán Prbtero Fray Félix en la Eucaristía-Tercia: 

“El Señor es mi pastor..”

Salmo de David.

23 El Señor es mi pastor,
nada me faltará.
En lugares de verdes pastos me hace descansar;
junto a aguas de reposo me conduce.
El restaura mi alma;
me guía por senderos de justicia
por amor de su nombre.
Aunque pase por el valle de sombra de muerte,
no temeré mal alguno, porque tú estás conmigo;
tu vara y tu cayado me infunden aliento.
Tú preparas mesa delante de mí en presencia de mis enemigos;
has ungido  mi cabeza con aceite;
mi copa está rebosando.
Ciertamente el bien y la misericordia me seguirán todos los días de mi vida,
y en la casa del Señor moraré por largos días.”

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Autor: A. C. 

sábado, 28 de abril de 2018

Formación 28 de abril de 2018

   Os pongo el enlace del documento que nos han leído hoy, para que podáis echarle un vistazo y releerlo cuantas veces queráis. 

Bernardo Olivera

Confirmación de nuestro hermano Antonio

   Hoy ha sido un gran día para nuestro hermano Antonio. También lo ha sido para mí porque me ha permitido compartirlo con él y ser su madrina de confirmación. 
   Espero que el Espíritu Santo, que has recibido hoy en plenitud, te ilumine, te guíe, te consuele y te permita perseverar en tu camino hacia Dios. Que Dios te bendiga Antonio y que su Santísima Madre cuide de ti.



miércoles, 11 de abril de 2018

"Gaudete et Exsultate".

Nueva exhortación apostólica del Papa Francisco, publicada el 9 de abril y que tiene como tema la llamada de todos a la santidad. 


sábado, 17 de marzo de 2018

HORARIO DE LOS OFICIOS DE SEMANA SANTA 2018


HORARIO DE LOS OFICIOS
DE SEMANA SANTA
2018
                                                                      HORA
JUEVES SANTO
DE LA CENA DEL SEÑOR           18:00

VIERNES SANTO
DE LA PASIÓN DEL SEÑOR       16:00

SÁBADO: VIGILIA PASCUAL
EN LA NOCHE SANTA                     21:00

DOMINGO DE PASCUA
DE LA RESURRECCIÓN DEL SEÑOR    12:00

domingo, 11 de marzo de 2018

VIA CRUCIS 9 DE MARZO DE 2018





PREDICACIONES CUARESMALES DE RANIERO CANTALAMESSA- 2018

 Imagen relacionada     

MARÍA MADRE DE LA IGLESIA.


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Decreto de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos sobre la celebración de la Bienaventurada Virgen María, Madre de la Iglesia en el Calendario Romano General.

El Sumo Pontífice Francisco ha establecido que la memoria de la bienaventurada Virgen María, Madre de la Iglesia, sea inscrita en el Calendario Romano el lunes después de Pentecostés y sea celebrada cada año.


http://press.vatican.va/content/salastampa/es/bollettino/pubblico/2018/03/03/mar.html

jueves, 4 de enero de 2018

Navidad con actitud trapense



Esta Navidad 2017, asombrado estoy, el modo tan simple como la he vivido, la actitud consumista embriagaron otras navidades. Sin embargo, esta Navidad con actitud trapense, y la Regla de San Bénito, queridos hermanos/as, viviéndola adaptada en actitud que es lo más importante, el Nacimiento del Niño Jesús Dios y la Madre de Dios Santísima Virgen.
Es San José, esposo y padre bueno, con el misterio por invocación del Espíritu Santo, ve en su casa a la Sagrada Familia.
Pero como he tenido temporadas-complejas de la vida-, me resulta grato expresar mi actitud de la Natividad hacia el Señor.
Con la ayuda del carisma del Monacato Cisterciense o la Trapa, “…sabiduría auténtica..”[1]
Vivo la Natividad en comunión del AMOR a Dios y a mi Prójimo, igual para  mis hermanos/as de FE, o por lo menos con mi familia y comunidad próxima.
Ya que hoy sentado, escribo unas gotas de emociones espirituales de la Natividad, cerca de la Regla de San Bénito, y la Trapa.
Podemos advertía Thomas North “... Hay que preservar las líneas esenciales de una ESTRUCTURA monástica común y no perder la sabiduría auténtica, tomada de la experiencia de siglos, en los que el monacato fue plenamente VIVIDO...”»[2]
Pues en fin, oigo la Natividad en comunión con el AMOR de Dios; una ACTITUD trapense; y con formas propias de la REGLA de SAN BÉNITO. Que igual he participado en liturgias y Eucaristía del Monacato Trapense de la Palma. Como ven, ese cambio, no es otra cosa que la participación con las Hermanas de la Trapa, Capellán y Laicos.
Puesto que, eso todo tiene lecturas, llega a mi corazón más abierto en la venida del Niño Jesús, me llama este tiempo como el PADRE mandó; y las Sagradas Escritas me revelan.
Lo que demuestra como tantas cosas de este mundo terrenal, cada vez me iba alejando de una Navidad como Dios manda, pero la comunidad de la Trapa me ha introducido gozoso en cuerpo y alma espiritual, y además familiar.
Gloria al Señor!
Antonio C.

Bibliografía: [1][2]Thomas MERTON, “Le retour au silence”, D. D. B., 1975, pp. 33-35.l